NAVARRO GALA, Rosario
La “Relación de antigüedades deste Reyno del Pirú”. Gramática y discurso ideológico indígena (Textos y Documentos Españoles y Americanos-4), Madrid: Iberoamericana/ Vervuert, 2007.
Causará sin duda extrañeza el título de la obra de Navarro Gala. Al no mencionar la autora Santacruz Pachacuti Yamqui obliga la mirada de los distraídos lectores de escaparates a recordarse que se trata de un autor mestizo, originario de las altas tierras de Canas (Cuzco, Perú). ¿Y la fecha de producción? Navarro Gala tampoco la revela. Para que el lector sepa de qué se trata mejor anunciarle que el texto es probablemente de l613 según ilustres comentaristas o hasta más tardío. Ahora sí podemos comentar Navarro Gala.
En los últimos años, el texto de Santacruz Pachacuti Yamqui fue objeto de la atención de varios investigadores. Ana Sánchez(1992), Pierre Duviols(1993) y Carlos Araníbar (1995), editaron la Relación con sendos comentarios sobre el origen del texto, notas explicativas y notas etnohistóricas. La edición de Duviols también abordó el tema quechua con la colaboración de César Itier. La de Araníbar publica una versión paleográfica muy cuidada que precede de 12 años la de Navarro Gala. Y sus índices recogen un trabajo notable de comparación y evolución de la cronística andina que hubieran sin duda ayudado mucho Navarro Gala en su comprensión del texto y de su contexto en la historia de la cronística andina del siglo XVI y XVII.
¿Qué novedades nos trae Navarro Gala?
En primer lugar, Navarro Gala edita una versión paleográfica muy cuidada. Araníbar nos había iniciado a esas excelentes y eruditas páginas. Duviols lo había intentado añadiendo la fotocopia del manuscrito original a su versión paleográfica, pero con errores y olvidos que Navarro Gala señala con toda la razón. El texto de la Relación de Navarro Gala corre desde la página 115 hasta la página 195. Los cuidados de la editora son estrictamente paleográficos. No hay ninguna nota que explique el texto ni la más mínima referencia al contenido ideológico de la Relación. De ahí la pregunta obvia: ¿Qué sentido tiene el título del libro, “gramática y discurso ideológico”? Volveré luego sobre esta pregunta.
En segundo lugar, Navarro Gala desarrolló desde las páginas 37 hasta las páginas 99 un inventario de las expresiones lingüísticas que entran en la composición del texto. Sin duda, es una parte importante y novedosa de esta edición en la cartelera de ediciones de la Relación. Los comentarios y comparaciones que la autora establece con la tradición castellana medieval ayudan sin duda a comprender mejor los diferentes aspectos del lenguaje de Pachacuti Yamqui. Y entiendo yo que es uno de los puntos de partida para algunas de las hipótesis que Navarro Gala formula sobre el origen de la Relación y su función en el conjunto de textos producidos por autores indígenas. De hecho, no hay muchos. Solo Pachacuti Yamqui y Guaman Poma nos legaron una muestra significativa de los géneros discursivos y nos permiten tener una idea, no muy clara sea dicho de paso, acerca del acceso de los indígenas a los secretos retóricos de la lengua castellana.
En tercer lugar, el tema de la retórica sobre el cual insiste Navarro Gala para llegar a la comprensión del género discursivo de Pachacuti Yanqui procedía muy probablemente de la enseñanza colegial, particularmente, sospecho, de las innovaciones jesuíticas en materia de educación. Hacía parte del currículo. Y Pablo Joseph Arriaga que escribió un excelente inventario en lo que se refiere a la “extirpación de idolatrías en el Perú” (1621) también publicó un manual de retórica, que hubiera podido ayudar a Navarro Gala a dar ejemplos muy precisos sobre la historia de la retórica en el Perú. Lamentablemente, a Navarro Gala no llegó ningún ejemplar de la edición de Arriaga de 1999 a que modestamente he contribuido. Ahí incursioné yo con algunos tópicos sobre el discurso retórico sumándome a otros autores que Navarro Gala ignora.
En cuarto lugar, con razón menciona Navarro Gala la temprana capacidad de los indígenas de asumir oficios de escritura y de “tinterillería”. El caso de los testamentos es un buen ejemplo no para demostrar la existencia de notarios indígenas, sino para ver como los caciques o curacas indios supieran asegurar sus bienes y descendencia con el ejercicio notarial del testamento. Hay estudios que Navarro Gala no menciona. Algunos fueron publicados por Dunbar Temple. Y en un estudio llevado a cabo en los años 1990 por Gabriela Ramos y el que escribe se recopiló un buen número de testamentos de indígenas tanto de Cuzco como de Ayacucho. No están publicados pero Ramos utilizó esos materiales en su tesis de doctorado a que Navarro Gala puede acceder fácilmente.
Volviendo pues al “discurso ideológico” de Pachacuti Yamqui que sirvió de anuncio de la obra que comentamos, entiendo yo que Navarro Gala lo dejó en gran parte en las notas de pie de página, terminando por ser en palabras de la autora “un discurso híbrido”, donde la influencia del lenguaje notarial es evidente. Qué se trata de un texto dictado, no hay duda. Hay muchos ejemplos sobre ese género literario, analizado sobre todo por los antropólogos, siendo Goody uno de los maestros en la materia. El tema es de mucho interés en casos como él de Pachacuti Yamqui. Hay una dimensión andina en este género de temáticas: la tradición oral registrada en los quipus. Navarro Gala no hace referencia a este tema que a mi modo es importante cuando se trata de explicar el paso de la oralidad a la escritura. Asimismo, no hay la más mínima referencia a qué “oralidad” se hace referencia. La incapacidad de Navarro Gala de hablar de quechua o aimara es flagrante. ¿Y qué decir de los testamentos? Hay ahí materia para una segunda edición “revisada” y bien documentada del texto de Pachacuti Yamqui.
La “Relación de antigüedades deste Reyno del Pirú”. Gramática y discurso ideológico indígena (Textos y Documentos Españoles y Americanos-4), Madrid: Iberoamericana/ Vervuert, 2007.
Causará sin duda extrañeza el título de la obra de Navarro Gala. Al no mencionar la autora Santacruz Pachacuti Yamqui obliga la mirada de los distraídos lectores de escaparates a recordarse que se trata de un autor mestizo, originario de las altas tierras de Canas (Cuzco, Perú). ¿Y la fecha de producción? Navarro Gala tampoco la revela. Para que el lector sepa de qué se trata mejor anunciarle que el texto es probablemente de l613 según ilustres comentaristas o hasta más tardío. Ahora sí podemos comentar Navarro Gala.
En los últimos años, el texto de Santacruz Pachacuti Yamqui fue objeto de la atención de varios investigadores. Ana Sánchez(1992), Pierre Duviols(1993) y Carlos Araníbar (1995), editaron la Relación con sendos comentarios sobre el origen del texto, notas explicativas y notas etnohistóricas. La edición de Duviols también abordó el tema quechua con la colaboración de César Itier. La de Araníbar publica una versión paleográfica muy cuidada que precede de 12 años la de Navarro Gala. Y sus índices recogen un trabajo notable de comparación y evolución de la cronística andina que hubieran sin duda ayudado mucho Navarro Gala en su comprensión del texto y de su contexto en la historia de la cronística andina del siglo XVI y XVII.
¿Qué novedades nos trae Navarro Gala?
En primer lugar, Navarro Gala edita una versión paleográfica muy cuidada. Araníbar nos había iniciado a esas excelentes y eruditas páginas. Duviols lo había intentado añadiendo la fotocopia del manuscrito original a su versión paleográfica, pero con errores y olvidos que Navarro Gala señala con toda la razón. El texto de la Relación de Navarro Gala corre desde la página 115 hasta la página 195. Los cuidados de la editora son estrictamente paleográficos. No hay ninguna nota que explique el texto ni la más mínima referencia al contenido ideológico de la Relación. De ahí la pregunta obvia: ¿Qué sentido tiene el título del libro, “gramática y discurso ideológico”? Volveré luego sobre esta pregunta.
En segundo lugar, Navarro Gala desarrolló desde las páginas 37 hasta las páginas 99 un inventario de las expresiones lingüísticas que entran en la composición del texto. Sin duda, es una parte importante y novedosa de esta edición en la cartelera de ediciones de la Relación. Los comentarios y comparaciones que la autora establece con la tradición castellana medieval ayudan sin duda a comprender mejor los diferentes aspectos del lenguaje de Pachacuti Yamqui. Y entiendo yo que es uno de los puntos de partida para algunas de las hipótesis que Navarro Gala formula sobre el origen de la Relación y su función en el conjunto de textos producidos por autores indígenas. De hecho, no hay muchos. Solo Pachacuti Yamqui y Guaman Poma nos legaron una muestra significativa de los géneros discursivos y nos permiten tener una idea, no muy clara sea dicho de paso, acerca del acceso de los indígenas a los secretos retóricos de la lengua castellana.
En tercer lugar, el tema de la retórica sobre el cual insiste Navarro Gala para llegar a la comprensión del género discursivo de Pachacuti Yanqui procedía muy probablemente de la enseñanza colegial, particularmente, sospecho, de las innovaciones jesuíticas en materia de educación. Hacía parte del currículo. Y Pablo Joseph Arriaga que escribió un excelente inventario en lo que se refiere a la “extirpación de idolatrías en el Perú” (1621) también publicó un manual de retórica, que hubiera podido ayudar a Navarro Gala a dar ejemplos muy precisos sobre la historia de la retórica en el Perú. Lamentablemente, a Navarro Gala no llegó ningún ejemplar de la edición de Arriaga de 1999 a que modestamente he contribuido. Ahí incursioné yo con algunos tópicos sobre el discurso retórico sumándome a otros autores que Navarro Gala ignora.
En cuarto lugar, con razón menciona Navarro Gala la temprana capacidad de los indígenas de asumir oficios de escritura y de “tinterillería”. El caso de los testamentos es un buen ejemplo no para demostrar la existencia de notarios indígenas, sino para ver como los caciques o curacas indios supieran asegurar sus bienes y descendencia con el ejercicio notarial del testamento. Hay estudios que Navarro Gala no menciona. Algunos fueron publicados por Dunbar Temple. Y en un estudio llevado a cabo en los años 1990 por Gabriela Ramos y el que escribe se recopiló un buen número de testamentos de indígenas tanto de Cuzco como de Ayacucho. No están publicados pero Ramos utilizó esos materiales en su tesis de doctorado a que Navarro Gala puede acceder fácilmente.
Volviendo pues al “discurso ideológico” de Pachacuti Yamqui que sirvió de anuncio de la obra que comentamos, entiendo yo que Navarro Gala lo dejó en gran parte en las notas de pie de página, terminando por ser en palabras de la autora “un discurso híbrido”, donde la influencia del lenguaje notarial es evidente. Qué se trata de un texto dictado, no hay duda. Hay muchos ejemplos sobre ese género literario, analizado sobre todo por los antropólogos, siendo Goody uno de los maestros en la materia. El tema es de mucho interés en casos como él de Pachacuti Yamqui. Hay una dimensión andina en este género de temáticas: la tradición oral registrada en los quipus. Navarro Gala no hace referencia a este tema que a mi modo es importante cuando se trata de explicar el paso de la oralidad a la escritura. Asimismo, no hay la más mínima referencia a qué “oralidad” se hace referencia. La incapacidad de Navarro Gala de hablar de quechua o aimara es flagrante. ¿Y qué decir de los testamentos? Hay ahí materia para una segunda edición “revisada” y bien documentada del texto de Pachacuti Yamqui.
